Archive for the Historias Category

Miradas.

Posted in Historias, Sensaciones, Vidas on febrero 12, 2010 by polaryotro

Jude Law.

Me miraste de soslayo.

Te observé con los ojos cerrados. El olor de la piel, la respiración entrecortada.

Tu mirada me rodeaba. Ardiente, hiriente.

Mi observación soslayada. Huyendo. Retornando. Adicta a unos ojos, amante del terror enfrascado.

La sonrisa encontrada.

Posted in Diálogos, Historias, Vidas on febrero 11, 2010 by polaryotro

Matthew Fox, la segunda mejor sonrisa del mundo.

Al día siguiente fue él quien despertó sonriendo. Ella estaba en la cocina, engrasando su mandíbula con la aceitera.

– Creo que estaba equivocado. Tú eres quien me ha traído la felicidad a mí, y no al revés. No puedo evitar verte y sonreír de forma instintiva, antes tenía que pensarlo a conciencia para hacerlo.

– Toma – contestó acercándole la aceitera.

– Qué raro me siento…

– Es que he mezclado el aceite con tus pinturas. Así nuestras mandíbulas no chirriarán y no hará falta que nos pintemos las sonrisas nunca más.

Sintió una necesidad de besarla, pero el aceite pintado que chorreaba por su rostro reprimió su deseo. No quería mancharla.

La risa perdida.

Posted in Diálogos, Historias on febrero 10, 2010 by polaryotro

Jude Law, la mejor sonrisa del mundo.

– Se ha dibujado una sonrisa en tu cara.

– Oh, no me había dado cuenta.

– Esta vez no he tenido que utilizar mis pinceles y mis pinturas.

– ¿Todavía sigue ahí?

– No. Ahora ha crecido y está apoderándose de todo tu rostro. ¡Ha aumentado de tamaño!

– Vas a asustarme…

–  ¡Estás riendo!

– Me chirría toda la mandíbula… ¡llevaba décadas sin reír!

– Será por eso que es la vez que más hermosa estás desde hace décadas.

– Nos conocimos hace apenas unos días…

– Pero tu risa ha renacido hoy y, con ella, tu ilusión. Vuelves a ser hermosa. No necesito ver el pasado para saberlo.

La artista.

Posted in Historias, La chica de la ventana on febrero 8, 2010 by polaryotro

Mai Meneses.

Esta cantante es la artista que la chica de la ventana imaginó ser cuando anduvo entre las calles mezclándose con el exterior.  Pero esta artista no existe y nunca existió y, tampoco, llegará algún día a existir.

Para el mundo, la artista y su micrófono no son reales, puesto que ninguno de ellos es tangible. Pero la chica de la ventana, en la soledad de su habitáculo, visualiza una y otra vez esta imagen, recordando el tacto del hermoso y delicado vestido mientras se sorprende del frescor del frío micrófono. Incluso recuerda la canción que ella, tildada como gran artista, cantó durante largos minutos.

Ella sabe que aquello nunca ocurrió, reconoce que las facciones y gestos de la artista son distintos a los suyos, es consciente de que las voces de ambas difieren tanto como dos polos opuestos y que, incluso, ni el color de sus cabelleras es el mismo. Pero, en su recuerdo, la imagen de la artista es tan real como el sentimiento de libertad que vivió durante su escasa salida.

Y la imagen – junto con la voz, interpretación, movimientos y carisma – de la artista, nunca será aceptada para la humanidad; pero, para la chica de la ventana, la artista cantando es lo más real que ha visto jamás.

Miedo.

Posted in Historias, Sensaciones with tags on febrero 3, 2010 by polaryotro

De pequeño tenía miedo. La mayor parte de los niños lo tienen a la oscuridad, a los monstruos que pueden esconderse en ella, a perderse y, aunque parezca demasiado obvio, a hacerse daño.

Mis miedos siempre han sido más reveladores. Yo temía a la oscuridad pero no por sus monstruos de película, sino porque en ella no podía ver a los asesinos que entrarían en mi habitación para matarme con un afilado cuchillo – por eso, me escondía inmóvil bajo las mantas e intentaba respirar en silencio para no ser descubierto. Por otro lado, nunca me ha importado perderme; si te pierdes, al final, acabarás encontrando lo que perdiste, en este caso, el lugar del que saliste. Mi miedo siempre ha sido a la soledad, a perder ese regazo en el que poder acurrucarme, a la consecuencia de la pérdida, y no al concepto en sí.

En realidad, a lo que siempre he temido es a la muerte, lo demás es algo secundario. A veces, no podía dormirme porque pensaba que si no realizaba los actos de aspirar e inspirar conscientemente acabaría ahogado sin darme cuenta. Y, mientras más lo pensaba más trabajo me costaba realizarlos por lo que, al final, la respiración se me truncaba dificultosa.

Pero qué sería de mí sin miedo… porque, en realidad, a lo que más temo en la vida es a perder el miedo.

El viejo en el mar.

Posted in Historias, Sensaciones, Vidas with tags , on febrero 2, 2010 by polaryotro

Tenía una larga barba blanca, no por tratarse de un viejito canoso, y la piel curtida por el contacto con el sol.

Con apenas un petate, para guardar sus pocas pertenencias, y un cayado, para poder apoyarse y descansar, emprendió un largo viaje. Un viaje por múltiples caminos, senderos, recorridos  y un solo objetivo. Se propuso encontrar un mar desprovisto de sal.

Cada vez que alcanzaba uno se adentraba en él, remojando su larga barba, por lo que la sal, con el paso de los años, quedó adherida al pelo, adquiriendo éste una tonalidad canosa.

Pasaron años y décadas sin alcanzar su preciado tesoro, hasta que un día llegó a un mar carente de sal. Sus aguas calmadas reflejaban el cielo azul. Se adentró en ellas y su barba, al bañarse dentro, las sazonó. El hombre lloró, tanto que sus lágrimas se agotaron y, así, el mar se volvió salado, como todos los demás que existían esparcidos por el resto del mundo y él había visto y analizado.

Después, llenó sus bolsillos con las piedras que encontró en la orilla y se adentró en el mar, sumergiéndose de nuevo en él. A los tres días una oveja descarriada de su rebaño encontró a un hombre con una larga barba rubia ahogado en el salado mar. Se acercó a beber, pero la sal en el agua la volvió no potable y no pudo hacer otra cosa más que retroceder.

Y el difunto, sonriendo, se tocó su rubia barba, pues había creado un nuevo mar con la sal desprendida de sus lágrimas y de su barba y, así,  pasaría la eternidad descansando con orgullo ahogado en su creación.

La chica que pasa por delante de la ventana.

Posted in Historias, La chica de la ventana on febrero 1, 2010 by polaryotro

Scarlett Johansson

Esta es la delicada chica de voluptuosos labios que todas las mañanas camina frente a la ventana de la otra chica. Es a quien la segunda se imagina acicalándose en su casa.

También podría ser una chica de voluptuosos labios que todas las tardes, en el silencio de una habitación vacía y oscura, desnuda sus piernas con la mayor determinación conocida, pues la maldad de su interior crece por ellas como vello trepador. Y, todas las noches, sueña con que algún día pueda vivir olvidando que dentro de ella todo lo que se gesta, nace y crece se aleja de la bondad.

Aunque, lo más seguro, es que únicamente sea una delicada chica de voluptuosos labios que disfruta viendo cómo su figura responde a las exigencias culturales de belleza.

Pero, la chica de la ventana, nunca llegará a pensar en algo tan pueril y es que, su alma analítica soñadora, no se lo permitiría…