Archive for the Sensaciones Category

Miradas.

Posted in Historias, Sensaciones, Vidas on febrero 12, 2010 by polaryotro

Jude Law.

Me miraste de soslayo.

Te observé con los ojos cerrados. El olor de la piel, la respiración entrecortada.

Tu mirada me rodeaba. Ardiente, hiriente.

Mi observación soslayada. Huyendo. Retornando. Adicta a unos ojos, amante del terror enfrascado.

Miedo.

Posted in Historias, Sensaciones with tags on febrero 3, 2010 by polaryotro

De pequeño tenía miedo. La mayor parte de los niños lo tienen a la oscuridad, a los monstruos que pueden esconderse en ella, a perderse y, aunque parezca demasiado obvio, a hacerse daño.

Mis miedos siempre han sido más reveladores. Yo temía a la oscuridad pero no por sus monstruos de película, sino porque en ella no podía ver a los asesinos que entrarían en mi habitación para matarme con un afilado cuchillo – por eso, me escondía inmóvil bajo las mantas e intentaba respirar en silencio para no ser descubierto. Por otro lado, nunca me ha importado perderme; si te pierdes, al final, acabarás encontrando lo que perdiste, en este caso, el lugar del que saliste. Mi miedo siempre ha sido a la soledad, a perder ese regazo en el que poder acurrucarme, a la consecuencia de la pérdida, y no al concepto en sí.

En realidad, a lo que siempre he temido es a la muerte, lo demás es algo secundario. A veces, no podía dormirme porque pensaba que si no realizaba los actos de aspirar e inspirar conscientemente acabaría ahogado sin darme cuenta. Y, mientras más lo pensaba más trabajo me costaba realizarlos por lo que, al final, la respiración se me truncaba dificultosa.

Pero qué sería de mí sin miedo… porque, en realidad, a lo que más temo en la vida es a perder el miedo.

El viejo en el mar.

Posted in Historias, Sensaciones, Vidas with tags , on febrero 2, 2010 by polaryotro

Tenía una larga barba blanca, no por tratarse de un viejito canoso, y la piel curtida por el contacto con el sol.

Con apenas un petate, para guardar sus pocas pertenencias, y un cayado, para poder apoyarse y descansar, emprendió un largo viaje. Un viaje por múltiples caminos, senderos, recorridos  y un solo objetivo. Se propuso encontrar un mar desprovisto de sal.

Cada vez que alcanzaba uno se adentraba en él, remojando su larga barba, por lo que la sal, con el paso de los años, quedó adherida al pelo, adquiriendo éste una tonalidad canosa.

Pasaron años y décadas sin alcanzar su preciado tesoro, hasta que un día llegó a un mar carente de sal. Sus aguas calmadas reflejaban el cielo azul. Se adentró en ellas y su barba, al bañarse dentro, las sazonó. El hombre lloró, tanto que sus lágrimas se agotaron y, así, el mar se volvió salado, como todos los demás que existían esparcidos por el resto del mundo y él había visto y analizado.

Después, llenó sus bolsillos con las piedras que encontró en la orilla y se adentró en el mar, sumergiéndose de nuevo en él. A los tres días una oveja descarriada de su rebaño encontró a un hombre con una larga barba rubia ahogado en el salado mar. Se acercó a beber, pero la sal en el agua la volvió no potable y no pudo hacer otra cosa más que retroceder.

Y el difunto, sonriendo, se tocó su rubia barba, pues había creado un nuevo mar con la sal desprendida de sus lágrimas y de su barba y, así,  pasaría la eternidad descansando con orgullo ahogado en su creación.

A veces.

Posted in Historias, Sensaciones on enero 28, 2010 by polaryotro

A veces es tan difícil sentarse y descansar… Descansar del mundo, de la vida, de uno mismo. Descansar de la existencia y la inexistencia.

A veces lo más complicado es acomodarse mirando al infinito y olvidar. Olvidar el pasado, el presente. Olvidar el futuro que vendrá y que nos hace malgastar el presente.

A veces tendríamos que sentarnos y olvidar. Como cuando cierras los ojos y comienzas a soñar, aunque al despertar haya sido todo una pesadilla.

Caleb Followill

Stars – \”Sleep Tonight\”